Big Sur (1962) Jack Kerouac

Big Sur (1962) Jack KerouacHacía muchísimo tiempo que tenía pendiente al rey de la generación Beat, al mismísimo ídolo de los Beatnicks, el terror de las noches bohemias de San Francisco a rítmo de Jazz y de los despertares aturdidos y delirantes. Si mi anterior lectura (La tía Julia y el escribidor) corrió por cortesía de mis amigos Fidel y Ana, esta vez mis agradecimientos por tener acceso a esta joya de libro va para la Biblioteca Central de Cantabria. Su estilo literario me sedujo desde los primeros párrafos y me introdujo en un mundo de demonios y ángeles, y ángeles que se transforman en demonios… y viceversa. No he visto a nadie nunca describir un delirio alcohólico tan perfectamente como lo hace Kerouac. Con sus paranoias, la sensación de la muerte próxima, la pérdida del control de todo lo que sucede a tu alrededor… De nuevo Kerouac escribe sobre lo que ve y oye. Absorbe todo lo que le rodea y nos da su visión de lo que acontece (que no tiene por qué ser forzosamente la realidad, viéndose ésta distorsionada por la masiva ingestión de vino, whisky y otras bebidas, alterando no solo su visión de los hechos, si no también su propia percepción de las cosas, animales o personas). Big Sur comienza como una tabla en mitad del océano Pacífico, a la que Kerouac se abraza como único modo de salvar su vida, Lawrence Ferlinghetti (Lorenzo Montsanto en el libro) le ofrece pasar unas semanas en su cabaña en Big Sur, en la costa central de California, y alejarse de todo, sobre todo de las locas noches ebrias de San Francisco en compañía de sus amigos beatnicks, y allí en soledad escribir y reencontrarse consigo mismo. El propio Kerouac (bajo el nombre de Jack Delouz en la novela) siente que es su única salida, él mismo es consciente de que está “perdido”. Como es habitual en sus novelas (En el camino, Los subterráneos,…) cambia los nombres de los protagonistas por otros, por ejemplo Neal Cassady y su mujer Carolyn en el libro son Cody y Evelyn. Toda la novela es una caída en picado hacia lo que Kerouac denomina locura, una noche de locura (y que es una completa e impresionante descripción de un delirio provocado por la masiva ingesta de alcohol durante semanas, junto con pocas horas de sueño y situaciones tensas). Hace poco he leído una crítica de esta novela, a la que el autor de dicha crítica la tachaba de decepcionante, porque no contaba “nada”. No, no hace falta una gran historia para contarte “todo”, y Jack es un maestro en esto.  En esta edición, se incluye el poema Sea: Sounds of the Pacific Ocean at Big Sur” en versión original, sin traducir, que escribió ese verano de 1960 durante esas semanas de soledad en Big Sur. Imprescindible.

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