
Cartel publicitario del film
Corrían los turbulentos años 80’s cuando vi por primera vez esta película, fue en una sala de cine y yo era un crío pre-adolescente y me impactó bastante… “El Club de los Monstruos” (1980) Roy Ward Baker. Hace poco por causas desconocidas me vino a la cabeza este singular film protagonizado por John Carradine y el gran Vincent Price, en 1980. Película que en su día resultó obsoleta, y que hoy en día es intemporal, gracias a ese toque vintage de crear un film a base de pequeñas historias cortas sobre monstruos… Lo peor del film son esas demenciales canciones interpretadas entre historia e historia por artístas como The Pretty Things, UB40, B.A. Robertson, y los The Viewers… en un intento de acercar el producto al público más juvenil… con ese aspecto tan underground-new wave de la época…
Lo que si está genial es el striptease “integral” del show… más tarde se pudo disfrutar en un juego de ordenador.
El film se basa en el ataque que sufre el escritor de novelas de terror R. Chetwynd-Hayes (encarnado por John Carradine) por un vampiro llamado Erasmus (mr. Vincent Price). Una vez finalizado el ataque, Erasmus se da cuenta de quien es su víctima y lo invita a ir a un club de monstruos selecto.
Allí tomando algo Erasmus le narrará 3 historias de monstruos fantásticos, entre actuación y actuación del club.
La primera es una melancólica historia sobre un ser solitario y multimillonario, un “Shadmock“, que tienen la peculiaridad de que su silbido es mortal, y se enamora perdidamente de su secretaria…
La segunda es la peor de las tres… una historia de vampiros en tono cómico, bastante floja. Un niño tímido y marginado por sus compañeros de colegio va descubriendo poco a poco a que se dedica su amado e idolatrado padre, que trabaja por las noches y duerme por el día…
La tercera, la mejor… en su día me llegó a dar miedo de verdad y me inquietó bastante (en la actualidad por desgracia mi sensibilidad está tan desgastada… aún así me parece genial la historia). Un director de cine busca un decorado para su próxima película de terror… sale de Londres y se adentra a la autopista… en una salida ve un letrero viejo que reza “Leughville“… El pueblo sombrío, el extraño manto de niebla que lo envuelve y su cementerio parecen lo ideal para su rodaje… ¿quizás demasiado ideal para un film de terror? Me encanta la estética de esta última historia.

imagen del Shadmock, y sus terribles silbidos
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